Cómo funcionan los avisos
Cómo funciona la alerta sísmica temprana
Un sismo no se puede predecir, pero una vez que empieza sí se le puede ganar la carrera. Los sistemas de alerta temprana aprovechan los segundos que separan la primera onda que llega de la onda que hace el daño.
Un sismo emite ondas P rápidas (unos 6 km/s en la corteza) por delante de las ondas S y superficiales, más lentas y mucho más destructivas (unos 3,5 km/s). Un mensaje electrónico le gana a las dos. Por eso una red que detecta la onda P cerca del epicentro puede avisar a lugares más lejanos antes de que llegue la sacudida fuerte. Cerca del epicentro no hay tiempo para hacerlo: esa área es la zona ciega. Japón, México, Taiwán, Corea del Sur, Israel y la costa oeste de Estados Unidos tienen sistemas públicos; España y casi toda Europa, no.
Por qué el aviso le gana al temblor
Una falla no libera su energía en un solo golpe: emite varios tipos de onda sísmica que viajan a velocidades distintas por la roca. La onda P (primaria o de compresión) es la más rápida y llega primero. Casi siempre se siente como un golpe seco o un estruendo, no como un movimiento destructivo. Detrás vienen la onda S (secundaria o de corte) y las ondas superficiales, que transportan la mayor parte de la energía que derriba edificios.
El USGS le asigna a la onda P unos 3,7 millas por segundo y a la onda S unas 2,5 millas por segundo. Los valores habituales para la corteza rondan los 6 km/s en P y los 3,5 km/s en S; las cifras exactas cambian según el tipo de roca, la profundidad y el recorrido, así que trata todos los números de esta página como aproximaciones, no como especificaciones.
La tercera velocidad es la que hace posible la alerta temprana. Cuando los sismómetros cercanos al epicentro han registrado la onda P, el aviso viaja como un mensaje electrónico por fibra y radio a una fracción importante de la velocidad de la luz: cientos de miles de kilómetros por segundo. Frente a 3,5 km/s, eso es prácticamente instantáneo. El aviso no le gana al sismo por el suelo; le gana por atajo.
La secuencia siempre es la misma: empieza la ruptura → las estaciones cercanas registran la onda P → un centro de procesamiento estima ubicación y magnitud con esos primeros segundos de datos → se envía la alerta a teléfonos, radiodifusoras y sistemas automáticos → llegan la onda S y las superficiales. No es una predicción: el sismo ya está ocurriendo y el sistema simplemente es más rápido que la onda.
Cuántos segundos ganas
Vale la pena hacer la cuenta tú mismo, porque explica todas las limitaciones que vienen después. A una distancia d del epicentro, la onda P llega a los d ÷ 6 segundos y la onda S a los d ÷ 3,5 segundos. La diferencia entre ambas es:
d ÷ 3,5 − d ÷ 6 ≈ 0,12 × d segundos, es decir, unos 1,2 segundos de margen por cada 10 km de distancia.
Ese margen no es todo tuyo. El sistema tiene que registrar la onda P en suficientes estaciones para estar seguro de que es un sismo, estimar su tamaño, decidir si supera el umbral de alerta y entregar el mensaje. La tabla siguiente supone 5 segundos para todo eso, una cifra redonda razonable para una red moderna y densa. Tu aviso útil es, entonces, aproximadamente 0,12 × d − 5 segundos.
| Distancia al epicentro | Llega la onda P | Llega la onda S | Se entrega el aviso | Aviso que recibes |
|---|---|---|---|---|
| 25 km | 4,2 s | 7,1 s | 9,2 s | Ninguno: primero tiembla |
| 50 km | 8,3 s | 14,3 s | 13,3 s | ~1 s |
| 100 km | 16,7 s | 28,6 s | 21,7 s | ~7 s |
| 150 km | 25,0 s | 42,9 s | 30,0 s | ~13 s |
| 200 km | 33,3 s | 57,1 s | 38,3 s | ~19 s |
| 300 km | 50,0 s | 85,7 s | 55,0 s | ~31 s |
Comprueba una fila: a 100 km la onda S tarda 100 ÷ 3,5 = 28,6 s en llegar, mientras que la onda P tarda 100 ÷ 6 = 16,7 s. Súmale los 5 segundos de procesamiento y entrega y el aviso llega a los 21,7 s, unos siete segundos de margen. Iguala esa misma expresión a cero y obtienes la distancia de equilibrio: 5 ÷ 0,12 ≈ 42 km. Por dentro de esa distancia, este modelo simplificado no da ningún aviso.
Se dejan fuera tres cosas a propósito. La profundidad importa: en un sismo profundo el recorrido real es más largo que la distancia en el mapa, lo que aumenta un poco la diferencia. La ruptura es una superficie en movimiento, no un punto, así que una falla larga sigue emitiendo ondas después de que el aviso ya salió. Y la sacudida más fuerte no siempre la lleva la onda S: las superficiales son todavía más lentas y pueden dominar a distancia. Usar una onda S más rápida, de 4 km/s en lugar de 3,5 km/s, reduce todos los márgenes de la tabla en cerca de un tercio, lo que da una idea de lo sensibles que son estas cifras a los supuestos.
La zona ciega: la limitación que más pesa
El área alrededor del epicentro que no puede recibir aviso a tiempo se llama zona ciega. Existe porque cada paso —detectar, estimar la magnitud, transmitir y reaccionar al otro lado— cuesta tiempo, y durante ese tiempo las ondas destructivas ya se están propagando. El USGS lo dice sin rodeos: los límites actuales de las redes y las comunicaciones producen una zona de aproximadamente 25 km (15 millas) de radio alrededor del epicentro en la que el aviso no es posible.
Esta es la parte cruel de la física. El USGS señala que las lesiones y las muertes se concentran donde la sacudida alcanza intensidad VII o más en la escala de Mercalli modificada, y en un sismo cortical moderado eso queda en buena medida dentro de la zona ciega. Quienes más necesitan el aviso son quienes menos probabilidades tienen de recibirlo, mientras que quienes están lo bastante lejos para estar a salvo son los que más segundos ganan. Para sismos corticales en tierra en California, el USGS espera unos diez segundos o más de aviso donde la sacudida es leve, menos de diez segundos donde es moderada y poco o nada en la zona de daños graves.
Hay dos situaciones que mejoran el panorama. Los grandes sismos de subducción rompen mar adentro, lejos de la costa, así que las ciudades quedan muy fuera de la zona ciega: buena parte del valor de los sistemas de Japón y México viene de ahí. Y los sismos profundos, como los que sacuden Bucarest desde la zona de Vrancea, añaden kilómetros de recorrido entre la fuente y la ciudad. El caso difícil son las fallas superficiales locales: un sismo justo debajo de una ciudad es exactamente aquel para el que la alerta temprana no sirve. Conviene tenerlo presente al mirar los sismos de California, donde muchos eventos dañinos son superficiales y cercanos a zonas pobladas.
Qué significa cada nivel de alerta
Los sistemas públicos no mandan una sola alarma indiferenciada. Separan el aviso informativo del mensaje que exige actuar de inmediato, y para decidir cuál te toca usan la intensidad esperada en tu ubicación, no la magnitud del sismo.
En Android, el sistema de Google usa dos niveles. La alerta «Prepárate» (Be Aware) se envía a quienes se espera que sientan una sacudida leve —intensidad 3 o 4 en la escala de Mercalli modificada— en un sismo de magnitud 4,5 o mayor; se comporta como una notificación normal y respeta el volumen, el modo No molestar y tus ajustes de notificaciones. La alerta «Actúa ya» (Take Action) se envía a quienes se espera que sientan intensidad 5 o superior: salta el modo No molestar, enciende la pantalla y suena fuerte, porque a esas alturas lo correcto es agacharse, cubrirse y sujetarse, no leer una notificación.
Japón traza una línea parecida. La JMA emite un pronóstico EEW con un umbral bajo, sobre todo para usuarios institucionales y sistemas automáticos, y una alerta EEW al público general cuando se espera una intensidad sísmica de 5-débil o superior en la escala shindo japonesa, el nivel a partir del cual los daños graves son probables. En Estados Unidos, los avisos basados en ShakeAlert llegan al público mediante los Wireless Emergency Alerts y apps asociadas como MyShake, otra vez según la sacudida esperada y no solo la magnitud.
La consecuencia práctica: un sismo de magnitud 7 a varios cientos de kilómetros puede, con toda razón, no generar ninguna alerta en tu teléfono, mientras que uno de magnitud 5 cercano sí la genera. Si quieres entender por qué, nuestra guía sobre magnitud e intensidad explica la distinción en la que se apoyan estos umbrales.
Qué países tienen alerta sísmica temprana
Una alerta temprana pública necesita tres cosas: una red sísmica densa, un centro de procesamiento que funcione sin interrupción y un canal de entrega que llegue a todo el mundo en segundos. Pocos países han construido las tres. La tabla resume los principales sistemas públicos.
| Dónde | Sistema | Operador | Cobertura | Entrega |
|---|---|---|---|---|
| Japón | EEW | JMA | Todo el país | TV, radio, difusión celular |
| México | SASMEX | CIRES | Centro y sur del país | Altavoces en la calle, radio, TV, apps |
| Taiwán | Alerta sísmica | CWA | Todo el país | Difusión celular |
| Corea del Sur | EEW | KMA | Todo el país | Difusión celular, TV, radio |
| Israel | TRUAA | Servicio Geológico de Israel | Todo el país | App nacional de alertas |
| Estados Unidos | ShakeAlert | USGS y socios | California, Oregón y Washington | Wireless Emergency Alerts, apps asociadas |
| Muchos países | Alertas de Terremotos de Android | Unos 98 países | Notificaciones en el teléfono | |
| España | Ninguno | — | — | Solo información posterior |
Japón, Taiwán, Corea del Sur e Israel tienen sistemas de cobertura nacional. El SASMEX mexicano es el sistema público más antiguo del mundo y está construido alrededor de la geometría concreta del problema: los sensores de la costa de Guerrero y Oaxaca detectan los sismos de subducción a cientos de kilómetros de la Ciudad de México, y el aviso llega a la capital por una red de altavoces en la calle, además de radio, televisión y aplicaciones. ShakeAlert cubre los tres estados de la costa oeste de Estados Unidos y no se extiende al resto del país, incluida Alaska, que es el estado sísmicamente más activo.
Los huecos son grandes y conviene decirlos con claridad. España no tiene un sistema público de alerta sísmica temprana. El Instituto Geográfico Nacional vigila la sismicidad de forma continua y publica los eventos con rapidez, y protección civil difunde información después, pero eso es trabajo posterior al evento; la alerta temprana para la península solo se ha estudiado en proyectos de investigación como ALERTES. Lo mismo ocurre en casi toda Europa. La excepción principal es Rumanía, donde el Instituto Nacional de Física de la Tierra opera un sistema de aviso orientado a Bucarest, que está lo bastante lejos de la fuente sísmica profunda de Vrancea como para que el margen resulte útil.
En América Latina el panorama es desigual: México tiene el SASMEX, mientras que en países como Chile, Perú o Venezuela los organismos nacionales vigilan y publican los sismos, pero no operan un aviso público anticipado de cobertura general.
Donde no hay red pública, el Sistema de Alertas de Terremotos de Android de Google cubre parte del hueco. Trata el acelerómetro de cada teléfono Android como un sismómetro rudimentario, contrasta una posible detección entre muchos equipos cercanos y emite avisos con esa base. Funciona en unos 98 países, España incluida, y también en zonas como Granada, donde los sismos sentidos son frecuentes. No sustituye a una red dedicada, pero es lo que la mayor parte del mundo tiene realmente.
Detección colaborativa: el término medio
Entre la alerta temprana de verdad y una notificación de catálogo hay un tercer mecanismo: la gente. El Centro Sismológico Euromediterráneo (EMSC) opera LastQuake, una app y un sitio web que recogen reportes de personas que sintieron el sismo, y además vigila los picos de tráfico en sus propias páginas, una señal muy fuerte de que algo acaba de ocurrir en alguna parte. La investigación publicada sobre el método indica que este tipo de evidencia colaborativa suele señalar un sismo sentido en cuestión de decenas de segundos a un par de minutos, bastante antes de que exista una solución sísmica revisada.
No es alerta temprana: los reportes vienen de personas que ya sintieron el movimiento, así que nadie recibe aviso por adelantado. Pero muchas veces es la confirmación más rápida de que el evento fue real y se sintió, y en regiones con pocas estaciones puede ser el primer indicio de todos. También es la razón por la que SeismoWatch lee el catálogo del EMSC además del del USGS.
Notificación o alerta temprana: la pregunta original
Estos dos términos se usan como sinónimos en las tiendas de aplicaciones, y no lo son. La diferencia no es de calidad: es una diferencia sobre cuándo llega a existir el mensaje.
| Alerta temprana | Notificación posterior | |
|---|---|---|
| Se emite | Durante la ruptura | Tras detectar y publicar |
| Se basa en | Los primeros segundos de la onda P | Una ficha de catálogo ya localizada |
| Latencia típica | Segundos | Minutos |
| Para qué sirve | Protegerte ahora mismo | Saber qué pasó y cómo está la gente |
| Quién la ofrece | Organismos nacionales, Google | Organismos y servicios de terceros |
Una notificación posterior nunca debe presentarse como una promesa de aviso anticipado. Si una app lee un catálogo publicado —por ejemplo la fuente GeoJSON estándar del USGS—, sus avisos ocurren por definición después de que el sismo ha sido detectado, localizado y publicado. Eso sigue siendo útil de verdad: te dice qué fue lo que sentiste, si una zona que te importa se vio afectada y de qué tamaño fue el evento. Lo que no puede hacer es ayudarte a ponerte a cubierto.
Qué hace SeismoWatch
SeismoWatch es del segundo tipo, y vale la pena ser preciso con la latencia para que nadie lo malinterprete. Vigila tres catálogos publicados —la fuente global del USGS, el EMSC (que lista muchos más sismos pequeños de Europa y el Mediterráneo que el USGS) y FUNVISIS, la agencia sismológica nacional de Venezuela— y envía los eventos que coinciden con la zona y la magnitud que hayas elegido.
El panorama honesto de los tiempos tiene dos partes que se suman. Primero, un organismo tiene que detectar, localizar y publicar el evento; en un sismo importante esa publicación suele tardar minutos, y la primera solución automática se revisa después, a medida que llegan datos de más estaciones. Segundo, SeismoWatch consulta esos catálogos cada 60 segundos, así que en promedio se añade cerca de medio minuto antes de que el evento siquiera se vea. La entrega al teléfono es rápida, pero está al final de esa cadena.
Para que quede claro: SeismoWatch es un servicio de notificación posterior al evento y no puede adelantarse a la sacudida. No es un sistema de alerta temprana ni de seguridad vital, y nunca debe usarse como tal. Usa los avisos oficiales de emergencia disponibles donde vives y toma estas notificaciones como una capa de seguimiento adicional.
Dentro de ese papel hace algo que los canales oficiales no hacen: te deja vigilar una zona concreta con el umbral que tú elijas. Puedes seguir los sismos de hoy en el mundo, revisar los últimos siete días o centrarte en una sola región, como Taiwán o Venezuela.
Activa los avisos que ya tienes
Casi cualquier teléfono actual ya puede recibir los avisos oficiales que existan donde estés, y en Android también las alertas de Google basadas en el acelerómetro. Los ajustes están escondidos y cambian según la plataforma, así que las instrucciones paso a paso están en dos guías dedicadas:
- Alertas de sismos en Android: dónde está el interruptor de alertas de terremotos y cómo se relaciona con los avisos oficiales de emergencia.
- Alertas de sismos en iPhone y iOS: los ajustes de alertas gubernamentales y qué ofrece y qué no ofrece iOS.
Haz eso primero. Una app de seguimiento de terceros, esta incluida, va encima de esos canales oficiales, nunca en su lugar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos segundos de aviso puedo esperar de verdad?
Depende casi por completo de tu distancia al epicentro. La diferencia entre la onda P rápida y la onda S destructiva crece unos 1,2 segundos por cada 10 km, y el sistema necesita varios segundos de ese margen para detectar el sismo, estimar su tamaño y entregar el aviso. En la práctica eso significa poco o nada dentro de unas pocas decenas de kilómetros, unos segundos alrededor de los 100 km y decenas de segundos a varios cientos de kilómetros.
¿Por qué no recibí ningún aviso durante un temblor?
Lo más probable es que estuvieras dentro de la zona ciega. El USGS describe un radio de unos 25 km (15 millas) alrededor del epicentro en el que el aviso no es posible, porque la sacudida fuerte llega antes de que la alerta pueda emitirse y entregarse. Otras razones son que no haya sistema público en tu zona, que el sismo no alcanzara el umbral de alerta o que las alertas estén desactivadas en tu teléfono.
¿Una app puede dar alerta temprana donde no hay sistema público?
En parte. El Sistema de Alertas de Terremotos de Android, de Google, usa los acelerómetros que ya llevan los teléfonos Android para detectar sacudidas donde no existe una red pública densa, y funciona en unos 98 países. Una app que solo lee un catálogo publicado, como SeismoWatch, no puede dar alerta temprana en absoluto, porque la ficha del catálogo se crea después de que el sismo ha sido detectado y localizado.
¿SeismoWatch ofrece alerta sísmica temprana?
No. SeismoWatch vigila la información publicada en los catálogos del USGS, el EMSC y FUNVISIS, y envía notificaciones casi en tiempo real cuando coinciden con tus filtros. Es un servicio de notificación posterior al evento, no un sistema de alerta temprana ni de seguridad vital.
Fuentes y más información
- USGS: introducción a la alerta sísmica temprana
- USGS: la zona ciega de la alerta sísmica temprana
- Sistema de alerta temprana ShakeAlert del USGS
- SASMEX, Sistema de Alerta Sísmica Mexicano
- CIRES, operador del SASMEX
- Instituto Geográfico Nacional: vigilancia sísmica en España
- Agencia Meteorológica de Japón: alerta sísmica temprana
- Administración Meteorológica Central de Taiwán
- Administración Meteorológica de Corea: servicios de alerta temprana
- Google Crisis Response: alertas de terremotos de Android
- EMSC: información sísmica y LastQuake
- Centro Sismológico Nacional de Chile
- FUNVISIS, Venezuela