Secuencias sísmicas
Réplicas, sismos precursores y sismo principal
Si acabas de sentir un temblor, cuenta con que habrá más. Las réplicas son la forma normal en que el terreno se reacomoda tras una ruptura: aquí tienes cuánto duran, qué tamaño alcanzan y hasta dónde llegan.
Después de un sismo importante las réplicas son casi seguras y se concentran en las primeras horas. Casi todas son menores que el principal, aunque siempre puede llegar una mayor. Por debajo de magnitud 6 la serie suele acabarse en días o semanas; una magnitud 7 sigue produciendo réplicas durante meses o años. No entres en edificios dañados y sigue las indicaciones de protección civil.
¿Qué es una réplica?
Una réplica es un terremoto que ocurre después de otro mayor y prácticamente en el mismo sitio. El sismo principal libera tensión en el tramo de falla que se rompió y la traslada a la roca de alrededor; esa corteza vecina se reacomoda en una larga serie de rupturas más pequeñas. Una réplica no es un tipo distinto de terremoto: es un temblor corriente, definido solo por lo que ocurrió antes.
La distinción importa cuando ya hubo daños. Las réplicas suelen ser más débiles, pero llegan a edificios que ya están agrietados y a terrenos que quizá ya cedieron. Una magnitud 5 es un sismo moderado en una semana normal y un peligro serio al día siguiente de una magnitud 7.
Precursor o réplica: los nombres pueden cambiar
Las tres palabras describen la posición de un evento dentro de una secuencia, no su mecanismo. Lo único que separa a un sismo precursor de una réplica es de qué lado del evento mayor cae.
- Cuando ocurre: un terremoto es simplemente un terremoto. Nada medible en ese momento revela que acabará siendo un precursor.
- El mayor hasta ahora: el terremoto más grande de la secuencia es el sismo principal.
- Todo lo que sigue: los eventos menores cercanos, mientras la actividad decae hacia el nivel de fondo, son réplicas.
Si después llega un terremoto mayor a la misma zona, las etiquetas se reescriben y el antiguo «principal» pasa a ser precursor. Es un cambio de contexto, no un error en la medición anterior.
¿Cuánto duran las réplicas de un terremoto?
Las series de réplicas decaen de una forma muy regular, descrita desde la década de 1890 por la ley de Omori: el número de réplicas por día disminuye aproximadamente en proporción a uno dividido entre el tiempo transcurrido desde el sismo principal. El segundo día trae más o menos la mitad que el primero, el décimo día alrededor de una décima parte y el día cien cerca de una centésima: una caída fuerte al principio y luego una cola larga y delgada, sin un final claro.
Léelo como una forma, no como un horario. Las secuencias reales son irregulares: tras una semana tranquila puede venir un repunte, y una réplica grande puede iniciar su propia serie pequeña. La velocidad del decaimiento cambia de una región a otra, y por eso los pronósticos oficiales se ajustan a cada secuencia en lugar de darse por supuestos.
Como el decaimiento es tan lento, la duración total depende sobre todo del tamaño del sismo principal: uno mayor arranca con una tasa mucho más alta y tarda mucho más en confundirse con la actividad de fondo.
| Tamaño del sismo principal | Duración típica de la serie |
|---|---|
| Menos de magnitud 6 | Días o pocas semanas, sobre todo el primer o segundo día |
| Magnitud 6 a 7 | Semanas o meses, con eventos aislados durante un año |
| Magnitud 7 o más | Meses o años; siguen siendo posibles réplicas dañinas |
| Los terremotos más grandes | Décadas: se atribuyen eventos a la secuencia una generación después |
Son órdenes de magnitud, no promesas. Un estudio del USGS sobre el terremoto de magnitud 7,0 de Anchorage (2018), en Alaska, calculó que la serie tardaría entre unos dos años y medio y tres décadas en volver al nivel previo: una horquilla de más de diez a uno para un solo evento bien registrado. Y el terremoto de magnitud 9,1 de Tōhoku-oki, de 2011, todavía las produce: grandes sismos frente a la costa del Pacífico de Japón una década después ocurrieron dentro de aquella zona de ruptura y se consideran parte de esa secuencia.
¿Puede una réplica ser más grande que el sismo principal?
Puede, y si ocurre cambian los nombres, no la física. En promedio, sin embargo, la mayor réplica se queda bastante por debajo. La ley de Båth, una regla empírica de los años sesenta, sitúa la réplica máxima entre 1,1 y 1,2 unidades de magnitud por debajo del sismo principal, casi con independencia de lo grande que fuera este. Así, una magnitud 7 suele producir una réplica máxima cercana a 5,8 o 5,9, y una magnitud 8, una cercana a 6,8 o 6,9.
La palabra clave es promedio: es una tendencia central sobre muchas secuencias, no un techo que cada serie tenga que respetar. Hay sismos principales cuya mayor réplica queda muy por debajo, y unos pocos que generan otra tan parecida en tamaño que los sismólogos prefieren llamarla terremoto disparado y no réplica.
¿Hasta dónde llegan las réplicas?
Las réplicas ocupan el tramo de falla que se rompió y se desbordan aproximadamente una o dos longitudes de falla más allá, así que la zona de réplicas mide más o menos lo mismo que la ruptura. Una magnitud 4 rompe unos cientos de metros y sus réplicas se sitúan casi sobre el epicentro; un gran terremoto rompe cientos de kilómetros y reparte réplicas por una distancia comparable. Por eso una réplica puede sentirse con fuerza en un pueblo que apenas notó el principal: el epicentro es un punto, pero la ruptura es una superficie.
Tres secuencias que conviene conocer
Ridgecrest, California, 2019. Un sismo de magnitud 6,4 ocurrió el 4 de julio de 2019 y se tomó como principal de su propia secuencia. Unas 34 horas después, una magnitud 7,1 rompió una falla contigua en la misma zona: el 6,4 pasó a ser precursor y el 7,1 se convirtió en el principal. Es el caso de manual de una etiqueta aplicada en retrospectiva, y ambos eventos aparecen en el mapa sísmico de California.
Kahramanmaraş, Turquía, 2023. Al terremoto de magnitud 7,8 de Pazarcık, del 6 de febrero de 2023, le siguió unas nueve horas más tarde otro de magnitud 7,5 a unos 90 km al norte. Apenas 0,3 unidades de magnitud los separan —mucho menos de lo que sugiere la ley de Båth— y el segundo rompió una falla distinta, por lo que suele describirse como un segundo sismo principal disparado. Entre ambas rupturas se abrieron más de 500 km de rotura en superficie; la actividad posterior se ve en el mapa sísmico de Turquía.
Santa Fe y Atarfe, Granada, España, 2020-21. Desde diciembre de 2020, una serie larga y superficial sacudió los pueblos al oeste de Granada. El Instituto Geográfico Nacional había localizado allí más de 3.000 terremotos en agosto de 2021, 36 de ellos de magnitud igual o superior a 3,0, con un máximo de magnitud 4,4 e intensidad máxima V-VI en Atarfe. No hubo un evento dominante, así que fue un enjambre y no una secuencia de principal y réplicas: consulta el mapa sísmico de Granada.
Los enjambres no son series de réplicas
En un enjambre sísmico se registran muchos temblores de tamaño parecido en una zona pequeña durante días o semanas, sin ninguno que destaque como principal. La tasa no decae sin más: puede pararse, reactivarse y tener varios picos. Al no haber sismo principal, ni la ley de Omori ni la de Båth describen lo que pasa, y la intuición de que «lo peor ya pasó» tras el mayor temblor no sirve.
Son especialmente frecuentes en zonas volcánicas, donde el magma rompe roca mientras se abre camino hacia la superficie. Dos ejemplos bien documentados del mismo año:
- Península de Reykjanes, Islandia (2021). Un enjambre intenso duró cerca de un mes —incluida una magnitud 5,6 a finales de febrero— mientras un dique magmático avanzaba junto a Fagradalsfjall; la erupción empezó el 19 de marzo. La sismicidad de Islandia está dominada por este patrón desde entonces.
- Cumbre Vieja, La Palma, España (2021). Un enjambre iniciado el 11 de septiembre se intensificó durante ocho días hasta que la erupción comenzó el 19 de septiembre.
También hay enjambres sin volcanes: la serie de Granada es tectónica, y en Oklahoma son habituales los ligados a la inyección de fluidos.
Pronósticos oficiales de réplicas
Tras un terremoto importante, el USGS publica un pronóstico operativo de réplicas en la página del propio evento. Es estadístico y se actualiza conforme avanza la serie: el modelo parte de una tasa regional genérica y se acerca al comportamiento real de esa secuencia concreta.
El pronóstico da probabilidades y números esperados para cuatro ventanas —el próximo día, semana, mes y año— y varios umbrales de magnitud, normalmente 3 o más, 5 o más y 6 o 7 o más. Su forma es «una probabilidad de uno o más sismos de magnitud X o mayor en la próxima semana», junto con cuántas réplicas sentidas menores cabe esperar. Nunca fija fecha, lugar y tamaño de un terremoto futuro concreto, y una probabilidad no es una promesa en ningún sentido.
¿Un grupo de temblores anuncia el siguiente terremoto grande?
No. La mayoría de los sismos pequeños y de los grupos no van seguidos de nada mayor, y la etiqueta de «precursor» solo se asigna a posteriori.
Qué exigiría una predicción de verdad, qué señales precursoras se han puesto a prueba y han fallado y qué sí aporta el pronóstico a largo plazo está en nuestra guía sobre si se pueden predecir los terremotos.
Qué hacer después de un terremoto fuerte
- Cuenta con réplicas y prepárate para agacharte, cubrirte y agarrarte otra vez. Las primeras horas concentran la mayor tasa y puede que no tengas ningún aviso.
- No entres en edificios dañados. Lo que las réplicas derriban son las estructuras que el sismo principal ya debilitó.
- Si estás en la costa y la sacudida fue larga o violenta, aléjate hacia el interior y hacia arriba sin esperar a un mensaje oficial de tsunami.
- Revisa los peligros a tu alrededor: olor a gas, cables dañados, vidrios rotos, muebles inestables y laderas que hayan quedado sueltas.
- Haz caso a protección civil sobre evacuación, refugio y regreso. Un mapa sísmico en vivo sirve para estar al tanto, no para darte instrucciones.
- Usa mensajes de texto en lugar de llamadas para no saturar las redes, y avisa a tus contactos de que estás bien.
Cómo seguir una secuencia en SeismoWatch
El mapa de los últimos siete días deja ver las agrupaciones, y los mapas por región muestran lo que suele ocurrir en cada zona: un grupo de temblores solo significa algo cuando conoces la actividad habitual. Ten en cuenta que los catálogos también incluyen eventos de fondo sin relación entre sí, y que magnitudes, profundidades y localizaciones se revisan a medida que los analistas los repasan.
SeismoWatch te avisa de terremotos ya publicados por el USGS, el EMSC y FUNVISIS, filtrados por la zona y la magnitud que elijas. Es una herramienta de seguimiento, no un sistema de alerta temprana. Mantén siempre activas las alertas oficiales de emergencia de tu país.
Sigue la secuencia en el mapa en vivo
Compara las réplicas por hora, lugar, profundidad y magnitud, y abre cualquier evento para ver sus datos oficiales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duran las réplicas de un terremoto?
Depende del tamaño del sismo principal. Por debajo de magnitud 6, la serie suele terminar en días o semanas. Después de una magnitud 7 puede durar meses o años, y tras los terremotos más grandes registrados los sismólogos siguen identificando réplicas décadas después. En todos los casos, la tasa es máxima en las primeras horas.
¿Puede una réplica ser más grande que el sismo principal?
Sí, y entonces cambian los nombres: el evento mayor pasa a ser el principal y el anterior se reclasifica como precursor. En promedio, la mayor réplica queda entre 1,1 y 1,2 unidades de magnitud por debajo del principal, así que un sismo de magnitud 7 suele producir una réplica máxima cercana a 5,8 o 5,9. Es un promedio, no un techo.
¿Hasta qué distancia del epicentro ocurren las réplicas?
Ocupan la zona que se rompió y se extienden aproximadamente una o dos longitudes de falla más allá. Un sismo pequeño rompe un tramo corto de falla y sus réplicas quedan muy cerca; un gran terremoto puede romper cientos de kilómetros y repartir réplicas por una superficie equivalente.
¿Un enjambre sísmico es lo mismo que una serie de réplicas?
No. En un enjambre no hay un evento dominante: se registran muchos temblores de tamaño parecido durante días o semanas y la tasa puede subir y bajar en lugar de decaer sin más. Los enjambres son frecuentes en zonas volcánicas, donde el magma en movimiento suele ser la causa.
¿Muchos temblores pequeños anuncian uno grande?
Casi nunca. La mayoría de los sismos pequeños y de los enjambres no van seguidos de nada mayor, y solo se sabe que un evento fue precursor después de que ocurra otro más grande cerca.
¿Es seguro volver a entrar en casa tras un terremoto fuerte?
Solo cuando el edificio haya sido revisado. Las réplicas derriban estructuras que el sismo principal ya había dañado, así que sigue las indicaciones de protección civil y no entres en construcciones visiblemente afectadas hasta que las inspeccionen.
Fuentes y lecturas adicionales
- USGS: diferencia entre precursores y réplicas
- USGS: pronósticos operativos de réplicas
- USGS: el modelo estadístico de los pronósticos de réplicas
- IGN: informe de la serie sísmica de Atarfe-Santa Fe (Granada)
- IGN España: preguntas frecuentes de sismología
- USGS: ficha del sismo de magnitud 7,1 de Ridgecrest (2019)
- USGS: relato visual de la secuencia de Kahramanmaraş (2023)
- Protección Civil de España: riesgo sísmico
- Ready.gov en español: qué hacer durante y después de un terremoto